17.5.05

El factor suerte


Algo que llama muchísimo la atención de la gente que se inicia en los juegos alemanes es la casi total ausencia de dados. Uno relaciona rápidamente un juego de mesa con el lanzamiento de estos cubitos y sin embargo muchos eurogames carecen de ellos. Prescindir del dado da a los jugadores un gran control sobre sus actos y el desarrollo de la partida, el azar se ve relegado a un segundo término. El juego por excelencia sin azar es el Ajedrez, una batalla absoluta de cálculo mental, conocimiento sobre el juego y creatividad. Eso si, es un juego que necesita de mucho tiempo para ser asimilado y comenzar a ser dominado. Además pierde mucho interés cuando no nos enfrentamos a un rival de nivel similar al nuestro, demasiadas condiciones que suelen espantar al jugador novel. Una vez superado el rechazo inicial y asumida la filosofía se convierte en fascinante. Algo similar ocurre con algunos de los Eurogames, interesantísimos, profundos, con una agradable sensación de control, pero al dejarnos el dado por el camino también perdemos un cierto grado de azar que suele aparejar diversión. La experiencia cobra mucha importancia y un jugador nuevo quedará relegado en una partida contra veteranos. A nadie le divierte, en su primera partida, ser arrasado por alguien que tiene el único mérito de haber jugado previamente mil veces a ese juego.

Al hilo viene la famosa anécdota de cómo Teuber tuvo que defender ante Kosmos (la editorial) la presencia del dado que ahora encontramos en el sistema de Colonos de Catan. ¿Cómo hubiera sido este gran juego si las tesis del editor hubiera triunfado?, nunca lo sabremos pero apostaría a que habría sido menos divertido.

El dado usado en demasía puede ser la perdición de un sistema de juego pero añadido en las cantidades adecuadas añade gran diversión. Por eso suelo recomendar juegos con dados, o cierta dosis de azar, a la gente que me pregunta cuales son los mejores juegos para iniciarse en este hobby.

4 Comentarios:

  • ¡Viva los dados y el azar! Si no existieran los dados no habría los cabreos tan grandiosos que enriquecen nuestras partidas, no habría qué tirarles a los contrincantes, no habría que meterse en la boca cuando te aacan los nervios, no habría oraciones a dioses en los que no creemos para conseguir una efímera tirada que, seamos francos, tampoco va a solucionar nuestra desastrosa estrategia.
    ¡Vivan los dados!
    Pues engrandecen nuestras partidas.

    By Blogger Per & Kles, at 4:41 p. m.  

  • hola, pues a mi no me gustan los daditos, ya que pueden hacer que un tio que no sepa jugar pueda ganar una partida, y eso no me gusta.
    hay que utilizar el cerebro, pensar,esos son los grandes juegos, los que no tienen daditos y para ganar hay que estrujarse el cerebro, sudar sangre si es necesario, pero si al final ganas, eres el rey.
    un saludo

    By Anonymous rafgar, at 5:42 p. m.  

  • La mala fama de los dados viene dada por diseños nefastos que se basan simplemente en los resultados de los dados para acabar determinando el ganador de la partida. No dejan de ser diseños un poco mas avanzados que La Oca y que dejan cualquier esfuerzo en pensar alguna manera mas original de "competir" en un juego a la magia de los dados.
    A mi no me molestan los dados en un juego si sé que jugando bien no me van a fastidiar la partida. Los dados en un juego bien diseñado son una forma de "lidiar" con la suerte e incluso controlarla. Ultimamente pongo como ejemplo el Heroscape, un juego que parece de niños y que el jugador novel se lanza a atacar siempre con la figura que le otorga mas dados de ataque. Los jugadores mas avanzados saben que primero hay que tener en cuenta las habilidades del atacante y el defensor, la altura, la distancia y una serie de factores que hacen que la tirada de dados sea al final una cosa controlada. El resultado que sale en los dados puede fastidiar mas de una vez pero solo por probabilidad, seguro que nos favorece en otra ocasion.

    By Anonymous Juanjo (bowie), at 9:23 p. m.  

  • A mi los dados me encantan. Le dan un factor de diversión que los juegos "puros" de entorno controlado no tienen. Por ejemplo, cuando todo es estrategia, el factor sorpresa se pierde bastante; sin embargo un plan que sale bien sin azar de por medio hace que te sientas muy orgulloso.

    Un juego que solo lo dirime el azar, no es un juego. Los juegos "puro" de estrategia me encantan. Los juegos de estrategia con dados me fascinan.

    Me parece muy encomiable que después de una partida de varios días de Diplomacia alguien consiga hacerse con Europa gracias a una estrategia milimetrada... pero cambiaría todo eso por la sensación de, arriesgando la partida, planificar una defensa desesperada teniendo todos los factores en cuenta, y jugarmela. Que lo consiga o no, no es realmente lo importante. Es ese momento en el que he calculado las posibilidades, tengo una estúpida confianza en unas fichitas de plástico porque hace 3 turnos vencieron contundentemente a un ejército en igualdad (placebo, claro), tengo los dados en mi mano, los agito mientras visualizo el número que necesito... miro la cara del contrario, que se muerde el labio y está visualizando el número de NO necesito. Lanzo los dados y por un momento el mundo deja de existir... solo existe una mesa y dos dados rodando. Cuando se paran, la suerte está echada. Puedo besar el cielo o hundirme en el infierno.

    By Anonymous ghware, at 12:18 p. m.  

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